Por: Juana Mercedes

SANTO DOMINGO._ Hace 51 años se produjo una de las más grandes tragedias aérea que registra el mundo del deporte. El domingo 15 de febrero de 1970 perdieron la vida en un accidente de avión 107 personas, incluyendo al primer campeón mundial de boxeo de la Republica Dominicana, Carlos–Teo –Cruz, su esposa, la boricua Mildred Ortiz y sus dos hijos Carlos y Herminia Cruz.

Murieron además en este trágico accidente de aviación las integrantes del equipo olímpico de voleibol de Puerto Rico que había celebrado una serie de fogueo con su similar de Republica Dominicana en el fin de semana.

El deporte dominicano y de la vecina isla de Puerto Rico vivieron los momentos más terrible de dolor y tristeza ese 15 de febrero de 1970 cuando se precipito al mar Caribe la nave aérea que trasportaba a un grupo de deportistas.

La tragedia se produjo al caer al mar Caribe el avión DC-9 que se dirigía de Santo Domingo a Puerto Rico, terminando para siempre con las ilusiones de las jóvenes que conformaban la selección olímpica de voleibol femenina puertorriqueña.

Murieron las 107 personas, 26 de ellas miembros de la delegación deportiva, 12 jugadoras, dos técnicos, doce acompañantes (familiares y fanáticos) de las voleibolistas que ganaron ese fin de semana un intercambio amistoso a las quisqueyanas.

Se pudo observar que la aeronave accidentada, un DC-9 de Dominicana de Aviación,  cayó al mar pocos minutos de despegar del aeropuerto internacional de Las Américas, muriendo todos los ocupantes de la nave.

La República Dominicana se cubrió de luto porque entre las víctimas se encontraba el primer campeón mundial de boxeo que tuvo este país, el carismático pugilista Carlos –Teo– Cruz, quien pereció junto a su familia,  su esposa boricua Mildred Ortiz y sus dos hijos, Carlitos y Herminia.

El dominicano Teo Cruz se adueñó del cinturón mundial del peso ligero la noche del 29 de junio de 1968 al vencer en sangriento combate al boricua Carlos Ortiz en pleito mundialista celebrado en el Estadio Quisqueya de la capital.

Cruz fue el hombre que le dio a la patria le primera corona mundial apenas hizo dos defensa del cetro de las 135 libras y en la segunda perdió ante el californiano Mando Ramos.

Entre las víctimas del accidente de Dominicana de Aviación también se encontraban la esposa y dos hijos del ex -monarca mundial de boxeo, así como los deportistas Cohen Peynado y Leslie Imbert Tesón.

Además falleció el destacado dirigente deportivo puertorriqueño Juan Ramón Lubriel junto con todas las grandes figuras del voleibol de la vecina isla, con excepción de Carmen Rosa Sabater, no hizo el fatídico viaje.

El dolor y el luto afecto a cientos de dominicanos y puertorriqueños, incluyendo la esposa del general Imbert Barreras, que se dirigían a Puerto Rico en este fatídico vuelo.

Teo vino al país dos días antes a cumplir con una de sus hermanas que contraía nupcias y se marcha de regreso a su hogar en Puerto Rico para firmar esa semana un contrato  para una pelea que sostendría en Australia.

Y luego de ese compromiso viajaría a Panamá para darle apoyo a su hermano Leo Cruz, quien representaría a la Republica Dominicana en los Oncenos Juegos Centroamericanos y del Caribe en al país istmeño.

Un tatal  de 53 puertorriqueños y 44 dominicanos figuraban en la nómina de pasajeros fallecidos en el  desastre aéreo, ocurrido al caer la tarde del domingo 15 de febrero de 1970. El avión de la compañía Dominicana de Aviación (CDA) se precipitó al mar a sólo tres millas náuticas de la costa, frente a Cabo Caicedo, después de despegar del aeropuerto internacional de Las Américas.

Un informe de las autoridades de aeronáutica de República Dominicana confirmó la caída del jet a las 6:15 de la tarde. El aparato, que había sido comprado recientemente por la CDA a la Douglas, se precipitó al fondo del mar por inesperadas fallas en los motores.

Sólo tres personas de la delegación que llegó el jueves 12 de febrero a Santo Domingo para la serie de tres partidos no abordaron el avión esa fatídica tarde dominical, ya que habían viajado antes.

Estos fueron el presidente de la Federación Puertorriqueña de Voleibol, ingeniero José Nicolás Palmer, y la capitana de la selección olímpica Carmen Rosa Sabater, quienes viajaron el sábado 14 por la tarde a Puerto Rico.

Ellos regresaron a su terruño un día antes por la aerolínea Caribair, para asistir a la Cena Olímpica, donde la estelar Carmen Rosa Sabater recibió el galardón de mejor voleibolista del año 1969 en Puerto Rico.

Otro que escapó de la muerte fue el padre de la jugadora Belinda Correa, quien viajó unas horas antes en vuelo de Aerovías Quisqueyanas para recibir a su hija en el aeropuerto de San Juan, Puerto Rico.

Las muchachas de la selección de voleibol superior boricua que perdieron la vida en el fatal accidente, todas con edades entre 15 y 18 años, fueron las hermanas Rosita y Maritza Bernal, Judith Peña, Nayda Cardona, Tenchi Otero, Catalina Rodríguez, Iris Rodríguez, Zoraida Figueres, Rosa Rivera, Dolores Villegas, Carmen Lourdes Sánchez y Belinda Correa.

Perecieron el entrenador de la selección, el profesor Juan Ramón Loubriel, y su asistente Víctor Rivera, así como el apoderado del equipo Fernando Jiménez y el coordinador de viaje José Bosch.

Entre las víctimas figuraban la anotadora Carmen Rodríguez (hermana de Catalina), las chaperonas Virginia Vera de Bernal (madre de Rosita y Maritza) y Luz de Sánchez (madre de Carmen), Germán Otero (padre de Tenchi) y su otro hijo Germán Otero Jr., de 11 años.

Además los esposos Víctor y Mercedes Rivera (padres de Rosa y del técnico asistente Víctor). También el profesor de la Universidad de Río Piedras José Carlos Oriol, su esposa Luisa y su hijo Oriol Carrión, quienes eran fieles seguidores del voleibol y acompañaban siempre al equipo en sus giras.

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