Por: Juana Mercedes

LA HABANA, CUBA.- El líder y ex mandatario cubano, Raúl Castro, anunció este viernes que renuncia como máximo dirigente del Partido Comunista de Cuba PCC, poniendo fin a una era de liderazgo de los Castro desde el triunfo de la revolución en 1959.

“En lo que a mí se refiere concluye mi tarea como primer secretario al comité central del PCC con la satisfacción de haber cumplido y la confianza en el futuro de la patria”, dijo durante un informe de apertura del VIII Congreso de la organización.

Castro, de 89 años, aseguró que tomó la decisión “con la meditada convicción de no aceptar propuesta para mantenerme en los órganos superiores de la organización partidista en cuyas filas continuaré militando como un combatiente revolucionario”.

Su salida se hará efectiva el lunes, al cierre del congreso y cuando se elijan las nuevas autoridades partidarias, que se espera que esta vez sean encabezadas por el actual gobernante Miguel Díaz-Canel.

Un reporte del portal oficial Cubadebate indicó que el foro, que se realiza a puertas cerradas, dio inicio en el Palacio de las Convenciones de la Habana de manera presencial pese a las restricciones de la pandemia del nuevo coronavirus y las palabras inaugurales las dio el segundo secretario del PCC, José Ramón Machado Ventura, antes de que Castro hiciera su informe y confirmara su posterior ausencia.

El encuentro quinquenal de los comunistas cubanos se extenderá hasta el 19 de abril y según Cubadebate, este “centrará su mirada en asuntos medulares de la vida política, económica y social del país, entre los que resalta la conceptualización del modelo económico y social de desarrollo”.

En fotografías difundidas por la oficial Agencia Cubana de Noticias y el propio partido en redes sociales se puede ver el ingreso de Castro al recinto vestido de uniforme verde olivo y a su lado Díaz-Canel, en un escenario donde hay un paño rojo y un cartel gigante con los rostros de personalidades cubanas como José Martí, Julio Antonio Mella y Fidel Castro.

El PCC, que se creó en la década de los 60 y logró unificar a varios grupos revolucionarios que participaron en la lucha contra el dictador Fulgencio Batista, es el único con estatus legal en la isla.

Aunque no presenta candidatos a elecciones o forma gobierno como tal, con sus 700.000 militantes, su papel está inscrito en la Constitución como la institución encargada de dirigir al país y a su sociedad, lo que lo convierte en un ámbito con gran poder en la isla.

Tras décadas de contar con un Estado altamente centralizado, Cuba comenzó un proceso de tímida apertura a la iniciativa privada y el emprendimiento particular en el 2010, durante el mandato de Castro, quien sucedió a su hermano Fidel, fallecido el 25 de noviembre del 2016.

El PCC avaló las reformas, pero la lentitud de su aplicación, por ejemplo la ausencia de la ley de empresas o estatus legal para las pequeñas y mediana, la tardanza en la unificación monetaria y una política de agro, entre otros, fue atribuida a la permanencia de algunos dirigentes nonagenarios de la “generación histórica”, más ortodoxa en el seno de la institución.

Cuba sufre una profunda crisis económica debido al COVID-19, el PIB decreció en un 11% en 2020, agravada por las sanciones impuestas por Estados Unidos presionando un cambio de sistema político y a las propias ineficiencias reconocidas en la isla.

Se espera que como primer secretario y sucediendo a Castro salga elegido el actual presidente Díaz- Canel, un ingeniero de 60 años que tuvo una larga trayectoria como militante comunista desde que era un joven estudiante. Sin embargo, no se vislumbra un cambio en el modelo político de partido único o que se produzca una ampliación de libertades civiles como la de asociación.

El primer intento de la CIA de asesinar a Raúl Castro se remonta a 1960 cuando un agente ofreció al piloto que lo llevaba a Praga 10,000 dólares para “orquestar un accidente”, según documentos publicados este viernes por el National Security Archive, con sede en Washington.

El plan consistió en ofrecer al piloto cubano José Raúl Martínez un pago para que “incurriera en riesgos para orquestar un accidente” en el vuelo de regreso de Praga.

Martínez fue informado de la misión por su contacto con la CIA en Cuba William J. Murray en un trayecto en coche al aeropuerto.

En la conversación discutieron las “limitadas posibilidades de que el incidente pasara por un accidente” y las dudas sobre la capacidad técnica del agente de incurrir en un accidente “sin poner en riesgo las vidas de todas las personas a bordo”.

El piloto, que ya trabajaba para la CIA, “buscó asegurarse que en el caso de su propia muerte sus dos hijos recibieran educación universitaria”, a lo cual Murray accedió, según un cable citado por el National Security Archive.

Otro documento publicado indica que después de iniciado el viaje, la oficina de Washington en la Habana recibió órdenes de abortar la misión, pero que no tuvieron forma de contactar con el piloto.

A su regreso Martínez, le informó a Murray “que no tuvo oportunidad de arreglar un accidente como habían discutido”.

Estos documentos se publican en coincidencia con la despedida de Raúl Castro de la vida política en Cuba, que se retira como primer secretario del Partido Comunista.

La “trama del accidente” fue descrita en un informe de un comité del Senado que en 1976 abordó supuestas conspiraciones para asesinar a líderes extranjeros, tras una investigación sobre las operaciones encubiertas de la CIA, impulsado por el senador Frank Church.

Pero el National Security Archive destacó que entonces se omitieron detalles claves como que el asesino era un piloto o que el “accidente” involucraba a la aviación civil.

Esta trama precede a varios planes de asesinar al hermano de Raúl, el longevo líder Fidel Castro y a la fallida invasión anticastrista de Bahía de Cochinos, financiada por la CIA, del 16 de abril de 1961.

Para el historiador del National Security Archive Peter Kornbluh, “estos documentos son un recordatorio de un pasado oscuro y siniestro de las operaciones de Estados Unidos contra la Revolución Cubana”.

“En un momento en que la era de los Castro llega oficialmente a un final, los responsables de Estados Unidos tienen la oportunidad de dejar atrás esta carga histórica y comprometerse con un futuro de una Cuba post-Castro”, indicó el historiador.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here