Por:Juana Mercedes

SANTO DOMINGO _ El Ministerio de Administración Pública, está llamada a tomar medidas firmes en cuanto a la defensa de los servidores públicos cancelados, debido a que la Ley de Función Pública y la Constitución Dominicana, la coloca como la institución rectora del sistema de administración pública.

Como institución rectora (el MAP) debe velar por el fiel cumplimiento de la Constitución y las leyes, y en aquellos casos en los que se violente el debido proceso administrativo, tomar las medidas correctivas.

El derecho al trabajo está consagrado y protegido por la Constitución dominicana; hacerse de la vista gorda, como Poncio Pilatos, no es sano ni para el país, ni para el fortalecimiento de las instituciones del sistema democrático, y mucho menos para los servidores públicos.

“En fecha 20 de octubre de 2020 el periódico Listín Diario publicó la nota con el siguiente título: El MAP se desliga de cancelaciones; dice solo calcula prestaciones”.

Reiteramos que tomar esa posición desvirtúa la misión del Ministerio de Administración Pública (MAP), que debe ser garante de la Constitución, de las leyes y de los acuerdos internacionales en  la protección de los derechos fundamentales de los servidores públicos en República Dominicana.

Finalmente, el Ministerio de Administración Pública tiene dos caminos: Ponerse del lado de la justicia, o por el contrario, lavarse las manos como Poncio Pilatos.

La figura de Poncio Pilatos simboliza la injusticia de quien representa la administración, a la hora de tomar una decisión conforme al respeto de la ley, decidió lavarse las manos. Al lavarse las manos, Poncio Pilatos ha quedado representado como un símbolo de cobardía, inequidad e injusticia social.

Poncio Pilatos también representa una de las figuras más rechazada por la humanidad, debido a la posición asumida ante la injusticia que se cometía en contra de una persona inocente. No tomar una posición firme cuando se observa violación al debido proceso administrativo, nos trae a colación la imagen de Poncio Pilatos.

En los tiempos de Jesús existían instituciones fuertes en Roma, existían leyes, decretos, resoluciones, y más aún estaba establecido por Ley el debido proceso tanto judicial como administrativo. Poncio Pilatos, sabía de antemano que en el caso de Jesús no se respetaron ninguno de los procesos, y más aún que los cargos de los cuales era objeto no estaban fundamentado y que el hijo de Dios era inocente.

En el momento cumbre de su vida Poncio Pilato pudo haber pasado como el hombre justo, como el hombre institucional, como el hombre que representó lo más sano de las instituciones Romanas, pero resultó lo contrario, se hizo a un lado y permitió con su acción que se cometiera la más grande de las injusticias nunca antes vista en la humanidad.

¿Qué pasará ahora con las instituciones que están llamadas a velar por los derechos de los servidores públicos?

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