Michelle Roberts

Editora de Salud, BBC

Un medicamento barato y de amplia disponibilidad en el mundo se ha convertido en una esperanza para el tratamiento de pacientes graves de covid-19.

Se trata de la dexametasona, un fármaco esteroide que al ser suministrado en dosis bajas ha demostrado ser uno de los mejores avances en la lucha contra el virus, dicen los expertos de Reino Unido que lo probaron.

El medicamento es parte de la prueba más grande del mundo de tratamientos farmacológicos que ya existen y que trata de averiguar si pueden funcionar para el coronavirus.

En el caso de la dexametasona, disminuyó en un tercio el riesgo de muerte en pacientes graves que ya estaban conectados a respiradores artificiales.

Y en los enfermos que necesitaban oxígeno, el riesgo de muerte se redujo en una quinta parte.

En Reino Unido, donde han muerto más de 42.000 personas hasta este martes, se podrían haber salvado hasta 5.000 vidas con este medicamento si se hubiera aplicado desde el inicio de la pandemia, dicen los investigadores.

Cómo se trata a los pacientes con coronavirus

Y el potencial benéfico puede ser mayor en los países más pobres que tienen un alto número de pacientes de covid-19.

La dexametasona ya se usa para reducir la inflamación en una variedad de otras afecciones.

En las pruebas sobre el covid-19, ha ayudado a detener parte del daño que puede ocurrir cuando el sistema inmunitario del cuerpo se sobrecarga mientras trata de combatir el coronavirus.

Esa reacción del cuerpo al virus, que genera una tormenta de citoquinas, puede ser mortal.

Casi 19 de cada 20 pacientes con covid-19 en Reino Unido se recuperan de la enfermedad sin ser hospitalizados. De los que ingresan, la mayoría también se recupera, pero algunos pueden necesitar oxígeno o ventilación mecánica.

Y estos son los pacientes de alto riesgo para los que la dexametasona ha sido efectiva.

En la prueba, dirigida por un equipo de la Universidad de Oxford, se administró dexametasona a unos 2.000 pacientes hospitalizados y se comparó con 4.000 que no recibieron el tratamiento.

Para los pacientes con necesidad de respiración artificial, el riesgo de muerte pasó de 40% a 28%. Para los pacientes que necesitan oxígeno, redujo el riesgo de muerte del 25% al 20%.

“Este es el único medicamento hasta ahora que se ha demostrado que reduce la mortalidad y la reduce significativamente. Es un gran avance”, dijo el investigador en jefe del estudio, Peter Horby.

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