Por Raydina Lora

Desde el martes la República Dominicana se encuentra en Estado de Emergencia Nacional a consecuencia del brote del virus Covid-19. Por esta razón, se han cancelado las actividades públicas, como las clases en colegios, institutos y universidades.

Además, se ha habilitado en muchos centros empresariales, la opción de teletrabajo (cumplir labores de manera remota), para así reducir los contagios.

La crisis sanitaria y económica que estamos sufriendo por la propagación del Coronavirus (COVID-19), junto con las medidas de contención decretadas por el gobierno, nos han llevado a un estado emocional de excepción.

La incertidumbre, la indefensión y el confinamiento, van a provocar un gran impacto en el equilibrio mental de muchas personas.

Las autoridades nos han pedido que nos quedemos en casa salvo en casos excepcionales. Esto puede afectar al estado de ánimo de muchas personas que sienten cierto desasosiego, estrés y ansiedad, además de una sensación de vulnerabilidad al escuchar tantas informaciones y medidas como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Para evitar caer en el pánico que nos lleve a comportamientos poco resilientes y efectivos, el COP de Madrid ( Colegio Oficial de la Psicología), sugiere no olvidar que las imágenes alarmistas que nos transmiten los medios y la sobreinformación sin filtro veraz y científico (fake news) , nos hacen percibir una mayor amenaza de la que realmente existe.

Evitar la sobreinformación. El bombardeo de los medios de comunicación sobre el tema aumenta la sensación de riesgo y nerviosismo.

Si detectamos que nos estamos dejando llevar por el alarmismo, quizá nos convenga abandonar los grupos de whatsapp tóxicos (a través de los cuales nos puede estar llegando demasiada información de poca calidad), consultar medios de comunicación serios y, sobre todo, mantenernos críticos en todo momento.

Tener que pasar muchas horas en casa nos puede generar angustia, el estado de alerta en el que nos encontramos conlleva adaptarnos, por unos días, a nuevas realidades.

Para muchos, esto significa tener que trabajar, por primera vez, desde casa compatibilizando su labor con el cuidado de los hijos, para otros el mayor cambio va a ser el pasar de llevar una vida muy social a tener que estar muchos días encerrados en su hogar sin aparentemente nada que hacer.

Este cambio en las rutinas habituales puede convertirse en fuente de intensas preocupaciones.

El Colegio de Psicólogos de Cataluña propone mejorar la convivencia en casa manteniendo espacios propios y combinando los momentos de trabajo con actividades comunes.

Si, debido a la falta de costumbre, el ambiente con los hijos se tensa, resulta recomendable establecer turnos con la pareja para que cada uno pueda, además de disfrutar de algunos momentos de descanso mental, recuperar energía.

También tenemos que comprender que los niños tienen un nivel de actividad más alto que el nuestro y que a ellos les resulta especialmente duro pasar días enteros encerrados entre cuatro paredes.

A las personas que puedan sentirse aisladas, se les recomienda aprovechar la tecnología para realizar videoconferencias con amigos y familiares. Internet, el ordenador o el móvil se convierten en nuestra ventana para estar conectados con los seres queridos y, de esta forma, poder pasar el tiempo mucho más entretenidos.

Pero no olvidemos que esta situación de alerta que nos obliga a parar, puede llegar a ser un regalo también para nuestra salud mental.

Esta puede ser una buena oportunidad para volver a conectar con nosotros, para reflexionar, para realizar ejercicios de meditación y tratar de desconectar de un mundo que normalmente se mueve demasiado deprisa. Es buen momento para volver a conectar con la slowlife. Aprovechémoslo y recuerda que debemos afrontar la situación con una mentalidad positiva.

La autora es Orientadora y Psicopedagoga.

Email: raydinavelez21@gmail.com

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