El Barça, en velocidad de crucero, sumó su séptima victoria al hilo en la Liga y proclamó que aunque la clasificación diga lo contrario está decidido, todavía, a vigilar cualquier traspiés del Atlético de Madrid. Venció por 5-1 con suficiencia al Alavés y tomó impulso, confianza y calma, de cara al examen que le espera el martes ante el PSG.

El equipo de Abelardo mantuvo la igualada media hora en la primera mitad y aguantó el tipo con el 2-1 hasta el minuto 74. Para entonces ya había entrado en escena Pedri y la parsimonia dejó paso a la electricidad. En menos de dos minutos se sentenció cualquier duda con dos goles. Y la demostración que este equipo mantiene, con el peso de la irregularidad rondándole, las ganas de hacerse ver.

Hacerse ver a través del liderato innegociable del 10, autor de dos goles y participante directo en otros dos, para empujar a un Barça en crecimiento, al que su entrenador va cambiando piezas con agilidad sin que se resienta el rendimiento global del conjunto.

Koeman volvió a retocar el once, reservando piezas y dando cancha a suplentes y novatos. Dejó en el banquillo esta vez a Jordi Alba, Pedri y Dembélé, resituó a De Jong en el centro de la defensa junto a Lenglet y acompañó a Busquets de Riqui Puig y el debutante Ilaix Moriba, canterano que se estrenó como titular en la Liga con una prometedora actuación empañada, eso sí, por un error de bulto que desembocó en el gol del Alavés.

Fue, probablemente, el único lunar del joven volante y de lo poco que se le pudo achacar globalmente a un Barça que masticó con paciencia el partido, al que salió como un cohete y en el que tuvo que aflojar el ritmo ante la defensa numantina de un Alavés que pudo, durante casi media hora, frenar su ímpetu.

A la que cayó el primero, nacido con un centro de Mingueza, continuado con una asistencia de Ilaix y acabado con el remate duro de Trincao, se empezó a rendir a la evidencia el Alavés, que ya se fue al descanso con un casi definitivo 2-0, golazo de Leo después de que el VAR anulase un gol más que discutible.

SENTENCIA Y GOLEADA

Tuvo tiempo para el susto, casi habitual, el Barça con el descuento de Rioja aprovechando la, también habitual, falla de la defensa. Pero esta vez al equipo de Koeman no le tembló el pulso.

Si ya había dado descanso a Busquets al descanso, metiendo en su lugar a Umtiti, puso en juego a Pedri y con el canario se volvió a acelerar el ritmo, el juego se profundizó y en un abrir y cerrar de ojos sentenció la victoria y la condujo a la goleada con tres goles más en poco más de seis minutos.

Ganó con suficiencia, con alevosía y con lógica aplastante el Barça a un rival que quiso pero nunca pudo y al que su portero, Pacheco, aún salvó de un castigo incluso mayor.

Asistiendo, dirigiendo, marcando y liderando Messi llevó en volandas a su equipo con la feliz mirada de Koeman, enfadado de solemnidad en la primera mitad por el gol anulado al capitán por un fuera de juego más que discutible, con VAR incluido, de Griezmann.

Al final eso quedó en anécdota. Y las miradas ya se dirigieron, todas, al martes, fecha en que el PSG empezará a marcar el futuro de este equipo.

ESPN

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